La elección entre lentes Progresivos Convencionales y Digitales es similar a la diferencia entre un traje de talla estándar y uno hecho a medida por un sastre. Ambos cumplen la función de permitirte ver a todas las distancias, pero la tecnología detrás de cada uno cambia drásticamente la experiencia visual.
Aquí te presento las diferencias clave:
1. Proceso de Fabricación
Convencionales: Se fabrican utilizando moldes predefinidos. El diseño de la graduación se encuentra principalmente en la cara externa de la lente, lo que limita la personalización.
Digitales (Tallado de Punto a Punto): Utilizan un software avanzado y diamantes de corte computarizados que tallan la graduación en la cara interna de la lente. Esto permite una precisión de hasta $0.01$ dioptrías.
2. Campo Visual y Zonas de Transición
Convencionales: Tienen pasillos de visión más estrechos. Esto significa que las zonas de «aberración» o borrosidad lateral son más notables, obligando al usuario a mover más la cabeza para enfocar.
Digitales: Al tallar la lente por la parte interna, la zona de visión está más cerca del ojo. Esto expande el campo visual hasta en un 30% o 40%, reduciendo las distorsiones laterales y haciendo que la transición entre la visión de lejos, intermedia y cerca sea casi imperceptible.
3. Facilidad de Adaptación
Convencionales: Requieren un periodo de aprendizaje más largo. Es común sentir el «efecto balanceo» (sensación de que el suelo se mueve) al caminar o bajar escaleras durante los primeros días.
Digitales: La adaptación suele ser mucho más rápida, debido a la nitidez superior y a que la imagen se mantiene más estable al mover los ojos.